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La coordinación entre los profesionales dentales es en la actualidad una de las claves del éxito y satisfacción de los pacientes. Ojeando la revista AJODO, Vincent Kokich, nuevo editor de la revista nos cuenta una bonita historia de cómo se formó su actual grupo de trabajo.

Kokich nos dice que en los comienzos de su desarrollo profesional, uno de los dentistas que le derivaba pacientes concertó una cita con él para cenar. Por no hacerle un feo y a pesar de los compromisos familiares que tenía, aceptó la oferta. Pensaba que la cita era entre los dos, pero acudieron otros dentistas, todos ellos relacionados con el organizador de la cena en la derivación de pacientes.

Un periodoncista, un cirujano, un endodoncista y cada uno de los representantes de las especialidades dentales acudieron sin saber que los otros colegas estaban citados al mismo tiempo. Cuando apareció el dentista general les explicó que se iba a dedicar a tres facetas exclusivas de la dentistería, salud bucal, implantes y estética.

…el ortodoncista era el que menos conocía la labor de los otros especialistas…

El motivo de la reunión era que él consideraba necesario una reunión periódica interdisciplinar, para que cada uno de los profesionales estuviera al tanto de los adelantos, modos de trabajo y factibilidad de los tratamientos de cada especialidad. Cuando se dirigió a Kokich lo hizo con especial hincapié ya que consideraba que el ortodoncista era el que menos conocía la labor de los otros especialistas.

Formación e intercambio de experiencias entre profesionales dentales

Concluía Kokich que esa fue la decisión más sabia que tomó en su vida profesional, acudir a esas reuniones periódicas, que todavía persisten hasta la fecha.

Efectivamente, uno de los grandes problemas que tiene la profesión actual es el absoluto desconocimiento del trabajo de las otras especialidades, desde el punto de vista del especialista enfrascado en su trabajo muy concreto. El periodoncista poco sabe de las posibilidades reales de la ortodoncia. El implantólogo muchas veces desconoce las fuerzas de oclusión de los pilares para una rehabilitación protética. El ortodoncista solo conoce lo que directamente está relacionado con mover dientes y poco del trabajo de los laboratorios dentales y los nuevos escáners 3d.

Ello indica que existe una falta de conocimientos interdisciplinares, que en la suma de ello, el que sale perjudicado es le paciente. Por ello, Kokich comprendió que la base de las relaciones interdisciplinares no es solamente la comunicación por correo electrónico entre los dentistas implicados en los tratamientos dentales, Así como la coordinación sobre que material de laboratorio usar, sino la formación de grupos de trabajo para evolucionar tanto dentro de la especialidad como interdisciplinariamente.

Es un estímulo para cada especialista presentar los casos difíciles a sus colegas para una crítica constructiva desde el punto de vista del otro, y no desde nuestra propia visión subjetiva de los tratamientos.

Mi experiencia con los grupos de trabajo siempre ha sido positiva, pero el problema ha sido siempre las distancias. Los grupos que formamos al comienzo de mi desarrollo profesional fraguaron una amistad que aún perdura a pesar de que cada uno de nosotros trabaja en diferentes ciudades.

La propuesta de Kokich se limita al entorno del desarrollo profesional, donde la distancia no es un inconveniente para este tipo de reuniones frecuentes. Por ello, es fácil conseguirlo. Llamar a los compañeros con los que se trabaja y acordar una reunión cada x tiempo. No es necesario convenciones ni encuentros mensuales, sino que con una cita cada seis meses, puede ser suficiente para estrechar más lazos sociales y además que el servicio a nuestros pacientes mejore en todos los campos de especialidades dentales. Esta semana seguro que me animo a hacerlo.

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